Venus en la historia y la astrología
En todos los documentos antiguos encontramos descrito lo que en momentos determinados y precisos ocurrían sobre la tierra inundaciones, enfermedades y muertes. Estas catástrofes se debían según los textos a la amenaza de una colisión entre la Tierra y otro cuerpo celeste. Josué dice “el sol se detuvo en medio del cielo y no descendió en todo el día el cuerpo celeste” la cuestión es que no aparece descrito de manera metafórica. Prácticamente en todos los documentos de países distintos coinciden en señalar al planeta Venus como el responsable de estas desgracias. En América, China, Irán, Babilonia Roma, Egipto, concuerdan en la leyenda de los mitos sobre Venus. En todo el mundo antiguo se describe a Venus como un cuerpo celeste luminoso parecido a un cometa.
A esta descripción le sigue el relato de su nacimiento y las terribles consecuencias que este tuvo para la tierra. Entre los aztecas se llama Quetzalcoatl serpiente de plumas o también estrella humeante hay un texto que dice “el sol no se mostró durante cuatro días, el mundo se vio obligado y se vio privado de su luz y añade, apareció una gran estrella y se le dio el nombre de Quetzalcoatl”.
El relato describe con detalle las funestas consecuencias producidas por este nacimiento y la muerte de seres humanos por hambre y enfermedades.
Para los peruanos Venus era Chaska la de los cabellos rizados, entre los romanos en tiempos de Moisés se decía que la célebre estrella Venus le sucedió un prodigio tan extraño que cambió de color, su tamaño, su forma y su recorrido. En la cultura griega la leyenda cuenta como Faetón la estrella resplandeciente estuvo a punto de incendiar la tierra al transformarse en Venus provocando una catastrófica inundación. Los judíos en el Talmud dicen “el fuego desciende del planeta Venus y el Midrash: “el destello de Venus brilla de un extremo a otro del cosmos” En Babilonia los sumerios elevaban sus súplicas a Venus bajo el nombre de vaca salvaje “Nana del cielo y de la tierra tú que haces que llueva fuego”.

Los caldeos la llamaban reina del cielo, brillante antorcha del firmamento. Entre los asirios Ishtar (Venus) se le llamaba el terrorífico dragón vestido de fuego. Los árabes hablaban de Venus la cabelluda (Zebbaj) y los egipcios la conocían como la diosa destructora con cara de León y la llamaban estrella turbulenta que extiende el fuego a su alrededor o también tempestad de fuego. En esa época antigua la llamaban Sekhmet y el mito cuenta como antaño habían tratado de destruir a los hombres. En los Vedas los hindúes la describen bajo el aspecto de fuego y humo. Los pueblos de Samoa dicen que el planeta Venus se vuelve loco y le crecen los cuernos. Los chinos hablaban de una estrella brillante salida de la constelación de Yin y cita incendios e inundaciones como consecuencias funestas de su nacimiento.
Inmanuel Velikovsky doctor en medicina que además de haber realizado estudios en derecho e historia antigua, buen conocedor de todas estas afirmaciones y de muchas otras que logró sacar a la luz, dijo que no hay humo sin fuego y partió del principio de que el Antiguo Testamento de los israelitas podía decir la verdad cuando describía los acontecimientos catastróficos causados por la amenaza de colisión entre la Tierra y otro cuerpo celeste.
En 1950 Velikovsky editó una obra titulada mundos en colisión en la que afirma que Venus era un añadido reciente del universo que parte de un desgajado de Júpiter que se habría estabilizado en su órbita actual alrededor de unos 4.000 años antes.
Esta tesis revolucionaria que cuestionaba la estabilidad del universo desencadenó una oleada de reprobaciones en el mundo científico y Velikovsky fue tratado de mentiroso y de extravagante.
El pueblo egipcio comprendió como antes lo habían hecho los sumerios y los demás pueblos mesopotámicos, que el ser humano va evolucionando sobre la tierra de la misma forma que sus pensamientos evolucionan en el cerebro y los planetas evolucionan en torno al Sol. Y descubrieron que el ser humano forma parte del universo como el universo forma parte del ser humano.
El ser humano está compuesto por cabeza, corazón y cuerpo, formando un todo indisoluble.
En un principio la astronomía resumía todo lo que el ser humano siente y presiente tanto de sí mismo como de la naturaleza que le rodea. Todo en ella es símbolo y la combinación infinita de este simbolismo permitía al ser humano comprender poco a poco la razón de su existencia en la tierra y le facilitaba todas las etapas por las que iba descubriendo su pensamiento.

Extrae así mismo su verdad del cosmos y se da cuenta que el cosmos este está dentro de él, se admite sus leyes naturales y por magia, milagro o misterio el ser humano comprende al fin que él es como la naturaleza que le rodea y que ambos están regulados por las mismas leyes de la astrología. Desde los tiempos más remotos de la antigüedad es un método para ayudar a comprender los misterios del ser humano y la naturaleza. No es ciencia, ni religión, tampoco es racional ni lógica tal y como entendemos este contexto. Es la quinta esencia del ser humano perdido en el universo que se encuentra a sí mismo gracias a ese propio universo dentro de sí mismo. Las primeras sociedades humanas se dieron cuenta instintivamente del lazo que las unía a los astros que veían al levantar los ojos y de manera completamente natural formaron los símbolos.
Egipto pasó desde la quinta dinastía por la religión solar Ra de Heliópolis que fue religión en el estado. Razón por la que se construyeron numerosos santuarios solares, cada uno con su obelisco, en el período de Heraclópolis.
El faraón (la gran casa) fue soberano hereditario absoluto y encarnó al Dios halcón Horus (el gran Dios) más tarde los egipcios reconocieron al faraón como hijo de Ra el dios Sol la enorme importancia concebida a la religión solar propició la aparición de santuarios importantes como fueron el Atón RA de Heliópolis el Ptah de Memphis, llamado muros blancos, el de Thot en Hermópolis siendo tan importante que para la astrología el hermetismo del mito de Thot. El de Osiris Dios de la vegetación, que se convirtió en el Dios de los muertos, contribuyendo a la institución de los sacrificios, de la creencia, del juicio después de la muerte y de la existencia de la vida del más allá.
Amenofis IV el rey herético que se casó con Nefertiti, introdujo en Egipto el culto Atón el disco solar, culto monoteísta cambió, la capital de Akhenatón “la luz de Atón” y el mismo se cambió el nombre de Amenofis por el de Akhenatón. Las distintas oleadas de invasiones que se sucedieron entre el 2000 y 1100 dieron nuevos visos de la cultura indo-europea. A partir de 1.600 existió en Grecia al margen de la religión aristocrática cantada por Homero, otra religión de origen popular con la personificación de fuerzas naturales en cuerpos celestes (conocidos como los mitos) y en conceptos abstractos de lucha y aprendizaje para llegar a desembocar en nuevas concepciones religiosas procedentes de las escuelas órficas.
Los misterios Eleusis que proporcionaban a los iniciados la seguridad de sobrevivir después de la muerte.
Volviendo al tema de venus y sabiendo que venus es el planeta del amor, en astrología representa como disfrutamos de la vida y que es lo que amamos y como lo amamos. La astrología y el culto a los astros han acompañado al ser humano durante toda su existencia significando sus cambios, su evolución, sus designios y su significancia en el mundo. Es por ello que la dialéctica de Venus está volviendo más fuerte que nunca como parte de un sentido de pertenencia, donde venus nos saca de la oscuridad o nos hunde más en ella. Es la luminaria que más brilla en el cielo antes de amanecer y la que marca los ritmos evolutivos de nuestro planeta tierra, donde este paso de piscis a acuario marcará un antes y un después en nuestra existencia que se nos invita a ser magos de nuestra realidad.
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